martes, julio 25, 2006

Amor, sólo escuchame



Me contaron por ahí que por las noches no duermes,
Que despiertas asustado por alguna espantosa pesadilla,
Que tu ánimo se desplomo
Que tu rostro empalideció de la pena,
Que tus ojos desorbitados están,
Que tus labios ásperos residen,
Sí, me contaron, que me extrañas,
Que caminas por las noches y días para ver si divisas mi rostro
Que ya no vistes tu camisa azul, que tanto te gustaba,
Que tu cuerpo demacrado está,
Que te dejaste barba, recuerdas amor, ¿cuanto me incomodaba?
Ah, sí, creo que bien lo recuerdas,
Lo usabas de artimaña para molestarme, lo disfrutabas.
¿Por qué me dicen esto?
Ya tampoco usas aquel amuleto que la suerte te daba,
Que ya no pintas aquellos cuadros que me maravillaban,
Que no sonríes por los amaneceres,
Que la vida te desagrada,
Que el mal humor se halla en ti,
Que quieres morir,
Sí, así es, dime, una vez más ¿Por qué haces esto?
Pensaras que preguntas más ilógica,
Lo nuestro acabo, no porque alguno fuese culpable
Bien lo sabes,
Sino porque la vida me quiso llevar,
Dios tenía otro plan para mí,
Quiso que lo acompañara.

Recuerdas que solíamos hablar por horas,
Que cuando estábamos lejos, sentíamos aquello,
Sí, aquello, que extraño nombre le pusimos,
Ese “aquello”, habitaba en nuestra alma,
Era otra forma de comunicación,
Algo de los dos.

Vida mía, yo no quiero que la vida te lleve,
No quiero que acabes con tu vida,
No quiero que dejes de vivir,
Amar,
Soñar,
Sonreír,
Comienza una nueva vida,
Ya sácate esos harapos,
Disfruta los amaneceres,
Contempla cada día,
Amor, hoy por fin estas durmiendo,
En tu sueño sumergida estoy,
Cuando despiertes, sé que todo cambiara
Nuestro “aquello” me lo dice,
Ya no sentirás a la vida como un fastidio,
Ya pintaras,
Otra apreciara en ti
Lo que yo descubrí.

jueves, julio 20, 2006

Sólo...




Sólo creadme para ser parte ferviente de ti
Sólo imagíname en tus pensamientos y veras que existo
Sólo invéntame, para salvar tu agonía
Sólo conjetúrame, para revivirte
Sólo vive, para renacer el amor en ti

Sólo déjate amar, para enseñarte a sentir
Sólo piénsame en tus noches más obscuras, para ser tu albor
Sólo piénsame cada vez que todo oscurezca para ti, que yo iluminare tu sendero
Sólo piénsame cada vez que necesites un abrazo, que yo te arrimare en el silencio
Sólo piénsame para dibujar una sonrisa en tu rostro.
Sólo llámame cuando tu dolor te exceda, que yo lo tomare por ti
Sólo cítame cuando estés cansado, que yo acudiré a ti y seré tu descanso
Sólo llámame cada vez que necesites besarme, que yo suavemente rozare mis labios sobre los tuyos
Sólo llámame cuando despiertes asustados por las noches, que yo me dormiré a tu lado y velare tus sueños.
Sólo llámame cuando el silencio te ahogue, que yo irrumpiré la afonía.
Sólo llámame cuando la soledad te enloquezca, que yo la desplomare
Sólo alcánzame, que marcháramos juntos
Sólo sofócate, que te daré mis respiros
Sólo habla, que yo te escuchare
Sólo piérdete, que te hallare
Sólo llora, que seré tu apoyo y alivio
Sólo vociférame si quieres que te acompañe a oír el silencio
Sólo hazme parte de tus tristezas, que yo las concebiré contigo
Sólo hazme parte de tus alegrías, que ovacionare tus laureles
Sólo concíbeme a tu lado, para acurrucarte en la soledad
Sólo aclámame cuando quieras escuchar mi voz, que yo dócilmente susurrare en tu oído
Sólo aclámame cuando quieras tocar mi mano, que yo plácidamente la posare sobre la tuya
Sólo vociferame cuando quieras enfadarte, que yo seré tu descargo.
Sólo reprendeme cuando mis besos, mis caricias, mis abrazos te hagan falta
Sólo indígnate cuando ya no te abrase fuertemente
Sólo impaciéntate cuando no este cada vez que me necesitas
Sólo túrbate cuando mis besos ya no sean calidos
Sólo enloquece cuando ya seas incapaz de pensarme, de imaginarme, de sentirme
Pues aquel día, mi niño, te perderás y nadie acudirá a sosegarte.

miércoles, julio 19, 2006



Grandiosos rayos de luz

No hacia más que pensar, pensar y pensar
Sí, pensar, lo que su madre le había dicho,
Una verdad que le partió el alma,
De esas veracidades que duelen,
De esas que sojuzgan el pecho hasta
El punto que se siente la falta de respiración
y en limites en que ya es inadmisible sonreír
Así se sentía ella.
No solo era eso,
Sino todo aquello que durante
Mucho tiempo estaba guardando,
Aquellas cosas que duelen,
Pero que se encubren para no hacer alboroto
O de aquellas en que se siente amor,
Pero se prefiere callar.
Merodeando amaneceres, intentaba aclararse
Sí, necesitaba la salida del sol, y aquellos
Pequeños rayos de luz que suavemente
Llegaban a su rostro, para poder iluminarse
Y encontrar una respuesta para todas sus interrogantes.
Después de caminar, respirar el aire, pero de una forma incomparable
Como si aquel respiro fuese el último,
descubrió que tenía miedo a todo, a enfrentarse
A ella misma, a los demás, a hablar, a actuar
A mirar alrededor, a maravillarse, a dejarse sentir
A vivir!!
Claro a vivir, pues no hacia mas que ocultarse,
En noches obscuras y sombrías, en amaneceres claros,
En pensamientos ilusorios que intentaba creer,
Para poder avanzar, para atesorarse sufrimientos o
Simplemente verdades.
Dejo de sentir su pecho acongojado,
su mente ya no estaba enmarañada,
ya sabia que tenia que hacer.
desde aquel día, cambio todo en su vida
y para comenzar hablo con su madre le dijo lo
que sentía lo que pensaba,
luego se dirigió hacia aquel niño
que en su cabeza rondaba cada noche,
se acerco a él lo beso suavemente en la mejilla
lo miro a los ojos y lo abrazo, fue el mejor
de los comienzos.
Ya sonreía.

domingo, julio 16, 2006


Pérfida noche

Cada vez que tenía miedo o sufría no necesitaba nada más que cerrar sus ojos para olvidar y llenarse solo de sus pensamientos, sí, pensamientos inocuos y claros que lo llenaban de una paz ingente. Esta vez era diferente, sentía tanto miedo e inseguridad, quería mantener sus ojos cerrados por siempre. No había forma de volver atrás, ya todo había cambiado demasiado en su vida, nadie ni nada era lo mismo.
Sufría tanto que en las noches se despertaba asustado por alguna horrible pesadilla o monstruo que invadía sus sueños, con su pecho oprimido y su rostro sudoroso. No lograba conciliar el sueño, se levantaba daba unos poco pasos y se asomaba a la ventana de su habitación en la mas completa oscuridad y observaba la fachada , pero por mas que quisiese ver, le era imposible, por la noche sombría y pérfida, noche que mostraba sus más oscuros pensamientos, noche que desnudaba por completo su ser. Pasaba horas escribiendo para vislumbrar sus obscuros y sagaces pensamientos, que vestía a través de sus palabras.
Todo esto se volvió en su vida algo lúcido, prácticamente ya no dormía, se entrego completamente a sus escritos, a su poesía, pues solo ella le entregaba libertad y tranquilidad incondicional.
El silencio, la soledad, la oscuridad sus fieles amigos lo fueron acompañando cada día más. Ya no hacia más que escribir. Ya no partencia a este mundo, se desprendió de una parte de él que lo mantenía unido. Se transformo en un ser disímil, irreconocible frente a mis ojos, que al mirar los suyos engendraban una profundidad prodigiosa. Cada día era una nueva búsqueda a la oscuridad a los misterios. Ya no contemplaba nada, solo buscaba más y más.
En una templada noche
despertó sosegado,
su pecho ya no estaba agitado,
su rostro ya no sudaba,
dio unos pasos como
de costumbre hacia
su ventana,
sentía ya algo extraño
en su interior,
cerro sus ojos
y se perdió en la más angustiosa
y abrumadora oscuridad,
finalmente había encontrado
lo que día tras día había estado buscando.
Triste perdición la tuya niño mío,
encontraste la horrible noche que absorbió tu ser,
se apodero de tu alma
y se llevo lo mas preciado
que mi vida había encontrado.
Fuiste incapaz de amar
no por este mundo,
sino por aquel del cual
formaste parte,
si solo hubieses descubierto
que aquel sentimiento que
logre surgir en ti era amor,
si tan solo me hubieses escuchado,
si tan solo m hubieses dejado abrazarte
si tan solo hubieses respirado en
aquellos momentos de miedo
y no cerrar tus ojos,
quizás mi niño, estarías aquí.