
Quién sabe si vivimos siempre nada más
que alrededor de las personas, aun de
aquellas que viven con nosotros años y años,
y a quienes, debido al trato frecuente o diario y aun nocturno,
creemos que llegaremos a conocer íntimamente;
de algunas conocemos más, de otras menos,
pero sea cual fuere el grado de conocimiento
que lleguemos a adquirir, siempre nos daremos cuenta
de que reservan algo que es para nosotros impenetrable
y que quizás les es imposible entregar: lo que son en si y para si mismos,
que puede ser poco o que puede ser mucho, pero que es: ese oculto e
invisible núcleo que se recoje cuando se le toca y que suele matar cuando se le hiere,
(Manuel Rojas)